Sobre las 8 de esta mañana ha habido un intenso terremoto de escala 7.2 a unos 100 kms de Sendai, donde estoy viviendo, y a 10kms de profundidad. No es el primero que experimento pero el de hoy ya han sido palabras mayores.
Estaba yo durmiendo plácidamente cuando de repente me depertaron unas sacudidas tremendas. Con el sueño no lo recuerdo con claridad pero sí que recuerdo sentirme movido en la cama y que durante todo el tiempo que duró el terremoto estuve preparado para irme corriendo debajo de la única mesa que tengo en cuanto empezase a oir cosas cayendo al suelo.
Otras veces después de un terremoto rápidamente volvía la calma pero hoy no ha sido así: no solo mis compañeros de unidad japoneses salieron al pasillo en cuanto terminó sino que incluso mi hermano me ha mandado un email para saber cómo estoy así que para los estándares japoneses debe haber sido fuerte.
A partir de ahora veo los terremotos con otros ojos.
Y mientras termino de escribir estas líneas estoy sintiendo propagaciones bajo mis pies pero el brillante sol de primavera, el hambre y los pájaritos cantando le quitan algo de dramatismo.
Sobre las actualizaciones del blog: Entre la universidad y un asunto pendiente me cuesta encontrar tiempo para actualizar el blog con la calidad que me gustaría por lo que escribo con menos frecuencia. Espero volver a la normalidad pronto.
Hanami es el nombre que se le da en Japón a la costumbre de ir a ver cerezos en flor a comienzos de primavera. La época de floración comenzó este año a finales de marzo por el sur de Japón y sobre el 17 de abril llegó a Sendai. He tenido la oportunidad de ir dos veces: la primera, y a la que pertenecen las fotos que siguen, fue a Shibata, un pueblo cerca de Sendai en el que vive la familia de una amiga y la segunda a Sendai con mis compañeros de la universidad.
Creo que las imágenes hablan por sí solas:

Es como estar dentro de un cuento.
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Durante mi estancia en Japón estoy experimentando situaciones memorables pero también cuando me paro y miro con detenimiento puedo darme cuenta de infinidad de pequeños detalles que se van acumulando y son muestra de la forma de ser japonesa.
Por ejemplo, cuando me toca esperar a que un semáforo se ponga azul no es raro ver a las personas adultas que están esperando para cruzar que se peguen a la pared dejando el mayor espacio posible enfrente de ellos de forma que si alguien tiene que cruzar por el semáforo de al lado o viene alguna bicicleta tengan espacio de sobra y no tengan que pedir paso. Una pequeña muestra más de delicadeza.
Todos los niños pequeños (primaria y compañía) suelen llevar el mismo modelo de mochila roja o negra de plástico duro que recuerda a unas baterías del Warhammer. Además de las baterías llevan un gorrito amarillo reflectante fosforescente para reducir los accidentes de tráfico. Y el otro día me di cuenta por primera vez de un detalle: ¡el gorrito lleva el símbolo de la señal de tráfico que avisa de “Cuidado, niños que van al colegio cerca”!
Desde septiembre del año pasado hasta hoy no he oído una sola discusión en público ni a nadie vociferando (estudiantes borrachos aparte). En una zona residencial es normal que haya tranquilidad pero cuando he estado en la zona centro a las 2 o 3 de la mañana lo único que veía era gente pasándolo bien, gente joven bailando sin camiseta cuando a pocos metros está nevando pero ni una sola pelea verbal o física, es una gozada.
Es curioso también que cuando oigo voces desde mi ventana y me asomo invariablemente son chinos o estudiantes extranjeros.
Por supuesto no quiero dar la impresión de que todo Japón es así. Además Sendai no es como Osaka, Tokyo u otras grandes ciudades, está considerada como ciudad “de campo” y por eso es más tranquila.
En Japón, la expresión para decir que el semáforo está verde es “el semáforo está azul”. He preguntado a varios japoneses pero no han sabido darme una razón de por qué esto es así.
Sin embargo a veces me encuentro semáforos que ¡realmente no son verdes sino azules!

Semáforo de una de las calles de la zona centro de Sendai.
¿Alguien sabe de dónde viene esta expresión o si es que antiguamente en Japón los semáforos eran azules en lugar de verdes?
El otro día leía en una noticia de Slashdot sobre los mejores colores para la vista a la hora de programar que el azul y el rojo son los colores que es más difícil confundir así que tendría sentido aplicarlo a los semáforos.
Kobe es una de las ciudades con más influencia occidental de Japón. Sobre su historia simplemente mencionar que en 1995 sufrió un terrible terremoto que costó la vida a más de 6000 personas y que ha sido el terremoto más fuerte en Japón desde 1923.
No es una ciudad muy grande así que el día que la visité me dio tiempo a ver una buena parte:

Una iglesia o catedral, no estoy seguro de la zona portuaria.

¿De qué estará hablando la chica de la izquierda…?

Este osito de peluche presuntamente llamado Pooh no hacía más que girar y girar alrededor de ese poste en medio de un pasadizo subterráneo.

Kobe tiene una especie de puerto para niños cerca del puerto real. Esta estructura se encontraba en su interior.

Este curioso camión también está por la zona.

Recuerdos de Cristóbal Colón y la Santa María. La mente se te iba automáticamente 5 siglos atrás.


Una de las callejuelas japonesas a las que tanta personalidad les veo. Limpias como una patena, con presencia de la naturaleza y prácticamente desiertas.

Podría pasar por una escena londinense sin ningún problema.

El jardín de una de las famosas casas europeas de Kobe.

En Kobe también hay vida bajo tierra.

La casa de estilo occidental que más me gustó del viaje.
En Japón cuando hay algún festival, es decir, bastante a menudo, no es raro ver cámaras de y en general equipamiento fotográfico caro.
Aparte de las pequeñas tiendas los adictos a la fotografía tienen su paraíso particular en los Yodobashi y los BigCamera donde hay plantas enteras dedicadas a la fotografía. El problema se agrava si eres extranjero y la moneda de tu país está mucho más cara que el yen.
La típica imagen de grupos de turistas japoneses sacando fotos por doquier no sobrestima la imagen que se ve aquí de ellos.
Y para ejemplo esta foto que saqué el otro día nada más levantarme y mirar por la ventana:

El vecino sacándole fotos a las flores de cerezo más madrugadoras.
Antes de contar esta anécdota me gustaría hacer un inciso. En los supermercados que conozco de Japón para agilizar las colas a la hora de pagar en lugar de meter en bolsas lo que has comprado cuando llegas al mostrador lo vuelven a meter en cestas, te ponen unas bolsas encima, pagas y luego en unas mesas que hay cerca metes tus cosas en las bolsas y te vas. Hay gente que hace compras grandes pero como en Japón los alimentos caducan muy rápidamente las compras medianas y pequeñas son habituales.
Esta mañana fui a Coop a comprar la comida y una vez que pagué y me dirigía a las mesas para meter en bolsas la compra entre la cantidad de cosas que llevaba y el sueño (era domingo por la mañana) se me cayó uno de los bentos que llevaba. Iba bien plastificado así que simplemente me agaché, lo recogí y empecé a meter en bolsas las cosas. A los 20 segundos más o menos se acercó una chica de Coop a preguntarme si quería que me cambiasen el bento que _a mi_ se me había caído, que no les importaba. Tras decirle varias veces que los espaguettis estaba bien que muchas gracias desistió y se fue pero la verdad es que me impresionó.

El accidentado
Las chicas de los supermercados son realmente diferentes:
- te dan el dinero exacto ya que las máquinas registradoras dan el cambio automáticamente, ellas solo recogen las monedas y te las dan
- te ordenan lo que has comprado en la segunda cesta de forma que la comida blanda y ligera no se quede debajo de la bolsa de patatas o la leche.
- también te lo dejan ordenado de forma que luego meterlo en las bolsas es fácil y rápido
- suele haber 10 o 12 puestos para cobrar aunque normalmente haya 5 o 6 abiertos. En cuanto ven que una cola tiene más de 2 o 3 personas sin decirles nada abren una cajero nuevo. Mis recuerdos de los supermercados de España es que muchas veces son los clientes los que “abren” las nuevas cajas.
- siempre sonríen. En España si la cajera ha reñido con el novio tú te enteras cuando
Alguna otra curiosidad que me ha ocurrido en el supermercado:
Un día compré algo que escurría un poco y como tenía los guantes también en la cesta se me mancharon. Al cobrar las cosas la chica vio que los guantes estaban un poco manchados con el líquido que se escapó, sacó un trapo y se puso a limpiarme los guantes ahí mismo.
En otra ocasión estaba en la cola y solo tenía una persona delante de mi pero tenía la cesta de la compra hasta arriba. Al minuto y medio de estar esperando otra cajera vino, abrió el cajero que estaba cerrado al lado y me llamó para atenderme.
Y por último cuando preguntas algo a algun reponedor dónde está tal o cual producto deja lo que está haciendo y te acompaña hasta donde esté el producto aunque esté en la otra punta del local.
Tras medio año aquí en Sendai he experimentado unos cuatro terremotos. No son como los de las películas en los que se abren fisuras en las entrañas de la tierra y caen edificios pero aún así tienen su aquel.
Prácticamente todos los temblores los he experimentado estando en mi cuarto, sentado enfrente del ordenador o en la cama. El que más duró fue uno de unos 15 o 20 segundos según mis cálculos. La sensación es la de que alguien está moviendo fuertemente el suelo, como si el vecino del piso de abajo tuviera los bajos al máximo, pero tras unos segundos termina y todo se queda como si no nada hubiese ocurrido.
Nada más terminar el primer terremoto del que fui consciente comenzó a sonar la megafonía en mi unidad y pensé que era para tranquilizarnos. Sin embargo el mensaje resultó ser distinto de lo que esperaba, simplemente se anunciaba que al día siguiente se iban a cambiar las sábanas. Eso me hizo ver claramente lo acostumbrados que están a los terremotos.
Mi profesor del departamento de investigación me comentó que los terremotos son comunes en Japón pero no en todas partes con el mismo grado. Él nació en una zona llamada Fukuoka donde no hay apenas temblores por lo que los temblores más frecuentes de Sendai todavía le impresionan.
Hace ya un par de semanas que no nieva y la temperatura, lentamente, ha comenzado a subir. Hay días como hoy que tanto el olor como la luz son diferentes, ¡se acerca la primavera!
Hay días que la luz de Sendai parece mágica (o a lo mejor es que he comido demasiado sushi). En cualquier caso hoy he intentado capturarla con la cámara aunque los píxeles tienen un límite de información que pueden almacenar:

Ese edificio está destinado a los clubes de la universidad y está situado en el campus
Kawauchi.

Parada de autobús cerca de la universidad. La gente que va a Aobayama suele dejar la bicicleta ahí y coger el autobús ya que la subida es ciertamente pronunciada.

Árboles y bicicletas por doquier. De camino a la zona centro de la ciudad.

La magia se va disipando a medida que me acerco a la zona de la estación.
Tener un cielo azul brillante al que mirar de vez en cuando y estar rodeado de naturaleza es para un madrileño como yo algo que me sigue fascinando.