En Japón cuando hay algún festival, es decir, bastante a menudo, no es raro ver cámaras de y en general equipamiento fotográfico caro.
Aparte de las pequeñas tiendas los adictos a la fotografía tienen su paraíso particular en los Yodobashi y los BigCamera donde hay plantas enteras dedicadas a la fotografía. El problema se agrava si eres extranjero y la moneda de tu país está mucho más cara que el yen.
La típica imagen de grupos de turistas japoneses sacando fotos por doquier no sobrestima la imagen que se ve aquí de ellos.
Y para ejemplo esta foto que saqué el otro día nada más levantarme y mirar por la ventana:

El vecino sacándole fotos a las flores de cerezo más madrugadoras.
Antes de contar esta anécdota me gustaría hacer un inciso. En los supermercados que conozco de Japón para agilizar las colas a la hora de pagar en lugar de meter en bolsas lo que has comprado cuando llegas al mostrador lo vuelven a meter en cestas, te ponen unas bolsas encima, pagas y luego en unas mesas que hay cerca metes tus cosas en las bolsas y te vas. Hay gente que hace compras grandes pero como en Japón los alimentos caducan muy rápidamente las compras medianas y pequeñas son habituales.
Esta mañana fui a Coop a comprar la comida y una vez que pagué y me dirigía a las mesas para meter en bolsas la compra entre la cantidad de cosas que llevaba y el sueño (era domingo por la mañana) se me cayó uno de los bentos que llevaba. Iba bien plastificado así que simplemente me agaché, lo recogí y empecé a meter en bolsas las cosas. A los 20 segundos más o menos se acercó una chica de Coop a preguntarme si quería que me cambiasen el bento que _a mi_ se me había caído, que no les importaba. Tras decirle varias veces que los espaguettis estaba bien que muchas gracias desistió y se fue pero la verdad es que me impresionó.

El accidentado
Las chicas de los supermercados son realmente diferentes:
- te dan el dinero exacto ya que las máquinas registradoras dan el cambio automáticamente, ellas solo recogen las monedas y te las dan
- te ordenan lo que has comprado en la segunda cesta de forma que la comida blanda y ligera no se quede debajo de la bolsa de patatas o la leche.
- también te lo dejan ordenado de forma que luego meterlo en las bolsas es fácil y rápido
- suele haber 10 o 12 puestos para cobrar aunque normalmente haya 5 o 6 abiertos. En cuanto ven que una cola tiene más de 2 o 3 personas sin decirles nada abren una cajero nuevo. Mis recuerdos de los supermercados de España es que muchas veces son los clientes los que “abren” las nuevas cajas.
- siempre sonríen. En España si la cajera ha reñido con el novio tú te enteras cuando
Alguna otra curiosidad que me ha ocurrido en el supermercado:
Un día compré algo que escurría un poco y como tenía los guantes también en la cesta se me mancharon. Al cobrar las cosas la chica vio que los guantes estaban un poco manchados con el líquido que se escapó, sacó un trapo y se puso a limpiarme los guantes ahí mismo.
En otra ocasión estaba en la cola y solo tenía una persona delante de mi pero tenía la cesta de la compra hasta arriba. Al minuto y medio de estar esperando otra cajera vino, abrió el cajero que estaba cerrado al lado y me llamó para atenderme.
Y por último cuando preguntas algo a algun reponedor dónde está tal o cual producto deja lo que está haciendo y te acompaña hasta donde esté el producto aunque esté en la otra punta del local.
Tras medio año aquí en Sendai he experimentado unos cuatro terremotos. No son como los de las películas en los que se abren fisuras en las entrañas de la tierra y caen edificios pero aún así tienen su aquel.
Prácticamente todos los temblores los he experimentado estando en mi cuarto, sentado enfrente del ordenador o en la cama. El que más duró fue uno de unos 15 o 20 segundos según mis cálculos. La sensación es la de que alguien está moviendo fuertemente el suelo, como si el vecino del piso de abajo tuviera los bajos al máximo, pero tras unos segundos termina y todo se queda como si no nada hubiese ocurrido.
Nada más terminar el primer terremoto del que fui consciente comenzó a sonar la megafonía en mi unidad y pensé que era para tranquilizarnos. Sin embargo el mensaje resultó ser distinto de lo que esperaba, simplemente se anunciaba que al día siguiente se iban a cambiar las sábanas. Eso me hizo ver claramente lo acostumbrados que están a los terremotos.
Mi profesor del departamento de investigación me comentó que los terremotos son comunes en Japón pero no en todas partes con el mismo grado. Él nació en una zona llamada Fukuoka donde no hay apenas temblores por lo que los temblores más frecuentes de Sendai todavía le impresionan.