Geneshaft es un tanto peculiar y me ha gustado por la imaginación del guionista: estamos en un futuro donde la humanidad ha perfeccionado hasta nivel 70 la habilidad de Genética. Casi todos los seres humanos creados se hacen a medida (estilo Gattaca) y de forma artificial, nada de sexo que es muy sucio. El objetivo es crear humanos perfectos para que puedan servir a la sociedad lo mejor posible. ¿Pero son todos perfectos? No, todos no, la protagonista por ejemplo no tiene deshabilitado cierto gen que la hace menos perfecta al ser más presa de las emociones y aunque al principio parece una desventaja..
Aparte del tema genético también hay conspiraciones, luchas interestelares, tecnología alienígena y pechos, muchos pechos por todos lados. Eso sí, es lógico que haya tanta hormona femenina y es que la humanidad de Geneshaft ha resuelto crear un hombre por cada nueve mujeres ya que los hombres son más agresivos y eso condujo casi a la destrucción a la civilización anterior. ¿Resultado? Los pocos hombres que hay ocupan los cargos de dirección y todos los curritos son mujeres.
Sin duda es mejor que ver un programa de salsa rosa, las noticias o un drama pero entre Geneshaft y un cuento infantil con ciertas distorsiones no hay demasiada diferencia.
Moonlight Mile comienza tal que así: dos hombres musculosos, un japonés y un americano, llegan a la cumbre del Tíbet. Como ya no queda ningún sitio más alto que escalar se retan para ver quién será el primero en llegar a la Luna.
Pasan algunos años. El japonés está trabajando en la construcción y el americano se ha metido en el ejército. Cada uno por su lado va luchando contra los obstáculos que surgen en su camino hacia llegar a la Luna antes que el otro. El argumento está interesante pero por alguna razón tanto el japonés como el americano fornican cada dos por tres con la primera chica con la que se encuentran y la verdad es que desvía un poco la atención.
He visto únicamente los primeros 12 o 13 capítulos aunque imagino que habrá una segunda temporada ya que la serie se queda completamente a medias.
Es una serie llena de conspiraciones, acción y divertida. Gorou, el japonés protagonista, es bastante divertido y la gente con la que se encuentra en general soy buena gente. Todos con los que se encuentra el americano parecen ser del lado oscuro.
Recomendable si no te gusta demasiado comerte la cabeza ni te importan pequeños detalles argumentales y simplemente quieres disfrutar un rato.
Una de las excursiones de la clase de cultura japonesa consistió en ir de visita a una comunidad de una zona de Sendai un poco alejada del centro. Esa comunidad al principio no formaba parte de la ciudad de Sendai pero debido al crecimiento de la ciudad hace pocos años se anexionó.
El evento al que asistimos, llamado Nenoshiroishi Shimin, comprendía tres funciones representadas por alumnos de diferentes edades y una entrega de premios.

El director de la escuela (si no me falla la memoria) presentando las funciones y dando las gracias a todos los presentes.

Son como las sevillanas pero con letras chinas

Aquí también había tambor. Por lo que he podido ver hasta la fecha es un instrumento que les encanta.

Me encanta la imaginación que le ponen a los disfraces.

Todavía no acabo de entender quienes eran los buenos y quienes eran los malos pero fue entretenido.

Los japoneses son famosos por ocultar sus emociones pero es un hábito adquirido, de jóvenes son igual que cualquier otra persona.

Tras las presentaciones hubo una entrega de diplomas a varias personas de la comunidad aunque no me quedé con la copla.

Vista (igual de mala que la de mi clase de japonés, soy consciente de ello) de una parte del grupo de estudiantes JYPE de este año.
El sintoísmo, una de las dos mayores religiones de Japón, es una religión anímica en la que hay multitud de espíritus. Tiene algo que ver con el mundo de las ideas de Platón.
Bien, el caso es que en Kamichu, la protagonista es una niña que se ha convertido en Kami, en vida, lo cual es algo insólito. La serie describe el cambio que esto supone en la vida de la protagonista. Es como si a una serie de instituto la mezclas con El Viaje de Chihiro y te quedas con el resultado. Hay guiños a viajes astrales, telepatía, día de playa, historias de amor, etc.
Me parecidó entretenida de ver pero la verdad es que los personajes no me resultaron muy atractivos, demasiado infantiles y apagados. Por un lado la serie rebosaba aire de anime (la parte relativa a espíritus por ejemplo) pero por otra tenía ese aroma a lo mundano que la verdad es que no busco activamente.
En definitiva, no la volvería a ver.
Hoy no voy a hablar de bellos lugares naturales o culturales. Esta es una entrada en reconocimiento a dos de los lugares que más frecuento y que más vitales son para mi existencia.

El primer punto que quisiera destacar es este 7eleven. Los 7eleven, Lawson, Super Markt y otras dos cadenas más están por todos lados. No es para menos ya que en estas “tienda de conveniencia” puedes: comprar comida y bebida, snacks, cosas de primera necesidad (guantes, hojas de afeitar, cosas de mujeres), revistas, puedes hacer fotocopias, pagar la luz, hablar por teléfono, comprar sellos y postales y probablemente unas cuantas cosas más que todavía desconozco. Aquí están abiertos las 24 horas. Cuando compras
bento siempre te preguntan si lo vas a comer al salir porque de ser así tienen unos microondas justo detrás del mostrador para calentarte la comida. Al principio tenía un problema y es que la traducción literal de lo que te preguntan es “¿Vas a comer después?”. Por supuesto que voy a comer después, por eso lo estoy comprando pienso yo, así que al principio les respondía: “No, voy a comer ahora” hasta que entendí lo que querían decir.

El 7eleven anterior es uno de los dos que hay cerca de mi residencia (cerca significa a menos de 2 minutos en bici) pero no solo de 7eleven vive un dharana. Esta es la calle que lleva al Supermercado que en bici está a unos 6 minutos y medio.

Este imponente supermercado no os dirá nada si no váis a él 3 veces por semana como voy yo pero hmm, el cielo es bonito
Al entrar unos carteles te avisan de lo habitual: prohibido fumar dentro, prohíbido entrar con animales y prohibido sacar fotos.

Pero como no podía ser de otra forma estamos en Japón y aunque la fachada de un supermercado japonés y uno español pueden ser parecidas si te das la vuelta ves algo como esto y recuerdas dónde estás.
El otro día visitamos Yamadera. Es un pequeño pueblo a unos cuarenta minutos en tren de Sendai. Aunque en Sendai hace bastante frío y nieva de forma regular Yamadera (Yama significa Montaña y dera significa Templo) está a más altura y como podréis ver en las siguientes fotos es más frío.
La amiga con la que fui observando posiblemente los árboles más altos que he visto en persona.
Debe ser duro vivir en un sitio así.

No, no es el interior de un baúl sacado con una lente macro. Es la parte interior de uno de los muchos arcos bajo los que pasé. Las etiquetas me recuerdan a los sellos de series ninja. Intuyo que su función es proteger el templo pero no lo sé con seguridad.

Vista a mitad de camino de subida a la montaña. Estaba cayendo una buena tormenta de nieve.
Eso son papelitos de la suerte atados. Algunos dicen que si te toca un papelito de mala suerte y lo enrollas eliminas la mala suerte y otros dicen que si te toca uno de buena suerte tienes que atarlo para que se cumpla.
Un hermoso dragón defendiendo el templo que está a su derecha.
¿Qué ocurrirá si tiras de la cuerda?
¿A alguien le recuerda a Kung Fu Hustle?
Atención a las ofrendas de la izquierda y a la cara de las estatuas. Yo si fuera una estatua demoníaca aunque me haría ilusión que los niños me regalasen eso me quitaría fuerza dramática.

El buda de los ocho niños (desconozco su nombre real). Me encanta Buddha, siempre sonriendo
Esta estatua me recordó al número de 1 del video de los bebés sonrientes.